Yo tenía un puticlub

Era lo primero que veías cuando salías de Valencia con dirección a Silla y mirabas hacia donde está el mar. Con un letrero luminoso en forma de corazón rojo, y la palabra Club en el centro. Fue el pionero de los clubs de España y diría que del mundo. Con ese ambiente a música, risas, gente feliz, que tan poco se había visto antes, y que ahora todos echamos en falta. Ahora no es más que un edificio abandonado y ruinoso, donde sólo se dejan ver drogadictos que aprovechan las camas que aun contiene para poder dormir todo lo plácidamente que sus cabezas locas les permiten.

puticlub

La idea de los prostíbulos no es que fuera nueva, por supuesto. Pero un día vi un hostal de carretera que se vendía por culpa de la crisis en el 93, y pensé que aquellas camas siempre tendrían uso si hubiera mujeres dispuestas a ocuparlas. Los hombres llegarían solos. Pedí un crédito a un familiar, sin decirle para qué era en realidad. Aunque legal, me parecía que no era del todo honesto lo que estaba haciendo. Las chicas no fueron fáciles de conseguir. Un primer intento con un anuncio en el periódico fue un desastre, pero por suerte conocí al mejor proveedor de material, que por una pequeña comisión (que yo no entendí en ningún momento como trata de blancas), me trajo a diez chicas, una para cada habitación. Con el tiempo entendí que diez eran pocas, que hacía falta muchas más chicas que habitaciones, y yo no cobraba absolutamente nada que no fuera por el alquiler de las habitaciones. Ni siquiera les ponía un precio máximo a ellas, hacían lo que querían. Sí que es verdad que me molestaba que a veces pusieran sus servicios tan caros a los hombres de más de 60 años que venían, que ya bastante esfuerzo físico tenían que hacer.

Durante cuatro años, me sentía como un rey, fui capaz de devolver el préstamo, tuve para comprarme un BMW 525, y ya pensaba en abrir otros locales por el levante, desde Castellón hasta Mojácar, incluso tenía pensado hacer un autobús que fuera parando en todos, saliendo el viernes de Castellón y llegando el domingo para una paella a Mojácar, lo que pensaba llamar “Vuelta clubista a España”.

Yo fui un innovador, un adelantado a mi tiempo. Mi tarea era convertir en legales cosas que hasta entonces se hacían clandestinamente. En estos cuatro años pasaron por mi local miles de personas, muchas de ellas anónimas y otras no tanto. Cuando me cerraron el local pensé en tirar de la manta, y destrozar la vida de muchos de estas personas importantes que primero me saludaban y me felicitaban, y después se sirvieron de mí con motivos políticos, y provocaron el cierre.  Decir nombres y acusarlos directamente,  estropearía los recuerdos que yo guardo de todos ellos, de la sonrisa que les iluminaba la cara, y que hacían sus vidas un poquito mejores, lo suficiente para aguantar una semana más con la mujer.

prosti4

A los dos años de estar abierto el local, la demanda de sexo por parte de homosexuales creció increíblemente, y tuve que destinar un día de la semana (el martes) para que estos chicos se saciaran. Lo llamé ” Homomartes”, y sólo mi discrección evitó que todos los famosos cuya homosexualidad era desconocida aún siga en duda por algunos.

La noche que recuerdo con más ternura, fue para celebrar la despedida de soltero de un amigo. Las treinta chicas que eran asiduas al local, decidieron venir, incluso las que pensaban cogerse ese día como libre, y todo fueron sorpresas para el homenajeado y los amigos. Fue un día de risas, de fotos, pero sobre todo de respeto por las mujeres que vinieron, de hecho no llegó a realizarse ningún acto sexual ni lascivo, lo que nos hizo sentirnos aún más orgullosos de nosotros como grupo. Nosotros no lo necesitábamos para ser felices, pero entendíamos que el servicio que se daba era terapéutico, mucha gente lo necesita para saberse aceptado, para tirar adelante.

Con el éxito de mi negocio los bancos ya me dejaban dinero, y ya tenía los planos para construir varios de los nuevos locales. Jacuzzis, habitaciones con Super Nintendo y cadenas Hifi, y camas de agua, con temperatura regulable, todo estaba listo. Y de repente, sin esperarlo, la policía entró en el Club camino de Silla. Me dijeron que las chicas no estaban aseguradas ni tenían papeles, y estuve varios días en el calabozo. Pero yo no me sentía responsable, para mí eran meros huéspedes en mi hostal. Pese a que el tiempo me ha dado la razón, me precintaron el local, y en el tiempo que estuve fuera del mercado todo cambió. Ya no te dan permisos sin tener amigos en la administración, ya no vienen las chicas contigo como no las amenaces de muerte.

06lo19afot1.JPG

Ya sólo me queda el recuerdo, y una historia que contar. Una historia que aunque sea 100% inventada, sería creíble si yo tuviera cuarenta o cincuenta años, o si cualquiera de vosotros en esa edad decide contarla por mí.

5 comentarios en “Yo tenía un puticlub

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. Estos lujares estan buenos mas consige la mujer dinero de facil se acuesta la mujer con el hombre piensa en el dinero no en el amor la prostitucion siempre va isitir en el mundo no juzgo a nadie como quiera lo que sea una mujer es mujer damos todo por nuestros hijos y mas cuando nos pide comida luchamos por consigir dinero nosotras las mujeres podemos trabajar en lo que sea

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s