Menuda nochecita

Son tiempos jodidos, pero bueno, por lo menos tenemos salud. Esta es la manera de pensar de los “Losers”, gente que no tiene un duro pero que se refugia en una falsa ilusión de felicidad que les permite encarar cada amanecer con una sonrisa. Hoy ha sido un día largo y cansado, otro día más tirando curriculums a muerte por todas las empresas de trabajo temporal que conozco, con el mismo pésimo resultado. Menos mal que es la hora de la cena ya… Mierda, un amigo de mi hijo se queda a cenar, cómo me fastidia no poder disfrutar de esta cena con mi familia a solas. Ahmed se llama esta criatura, bonito nombre moroide. Con todos los críos españoles que hay en su escuela y se trae a casa un africano, y que conste que no tengo nada en contra de ellos. Ya son las nueve y nos disponemos a empezar la cena, cuando el timbre de casa suena.

ahmed

    – Adri, ¿puedes abrir tú?,

    – Joder padre, siempre voy yo.

    – ¿Qué quieres, que abra tu amigo el moreno?  

    Vaya metida de pata, menos mal que no se entera de nada el chico este. Mi mujer me regaña con la mirada; -lo siento cariño, es que ha sido un día muy duro…Ella es consciente de lo mal que lo estoy pasado y últimamente perdona todas mis salidas de tono.

    – Papá, es don Andrés, ¿le abro la puerta?

    – Shhhhhhhhh, silencio, no hagáis ruido, que no sepa que estamos en casa.  

    Que día más malo pasé hace unos meses en el casino, perdí todo un pastiche con la ruleta. Para recuperar las pérdidas le pedí bastante dinero a don Andrés, un prestamista mafioso que te lo daba a cambio de unos intereses muy golosos.

    – Hijo de perra, me dijo que tenía tres meses para devolvérselo. Que venga dentro de 59 días, cuando se expire el plazo

    De repente se apaga todo, es como si hubieran cortado la luz de la casa. Quizás haya sido un apagón generalizado, sin embargo puedo ver luz en la casa del vecino. Como esta es una casa vieja, quizás hayan saltado los plomos del contador.

    – Manda a Ahmed a revisarlos, cariño. Es coña, voy yo. 

    De camino a los fusibles, recuerdo que debemos varios meses a Iberdrola y que en cualquier momento esto podría ocurrir, y de hecho acaba de producirse. Pues nada, velitas y a cenar.  

    De repente empiezan a forzar la puerta, quieren derribarla. Esto es una auténtica locura, no sé si son los matones de don Andrés, si son los de Iberdrola o yo que sé quién coño pueden ser.

   –Llama a la policía, mujer, que estos no vienen a traernos caramelos…

Van a tirar la puerta abajo, y tengo que evitarlo como sea. Para ganar tiempo mientras viene la policía pongo en medio un armario pequeño que tenemos en la sala de estar. Espero que con él taponando la puerta no puedan entrar.

    -Pepe, no tenemos línea

    – ¿Qué me dices nena?, prueba con tu móvil.

    – Ya lo he hecho, tampoco funciona. 

    Puta Telefónica y puta Orange, que rápido te cortan la línea por 85 cochinos euros.

Habrán venido a cobrar la deuda, o quizás los hayan mandado Yoigo para ofrecerme mejores condiciones para hacerme un nuevo contrato. En cualquier caso parecen hostiles. Todo se está volviendo demasiado surrealista. Uno de ellos ha atravesado la puerta con su brazo y ha enganchado del pelo a Adrián. Rápidamente cojo un chuchillo y le pego un tajo en el antebrazo para que lo suelte. Mi hijo está muy asustado, como todos, menudo jaleo se ha liado en un momento, por unas facturas impagadas.  

    No para de llegar gente al jardín de nuestra casa. Estos tienen que ser los del Eroski, tengo pagos pendientes de la tarjeta de este establecimiento. Tampoco descarto que sean los del Carrefour, menudos son estos. Esto es una pesadilla, cada vez se parece cada vez más a una película de zombies en la que los protagonistas intentan resistir a su ataque. De hecho, es muy probable que sean muertos vivientes o eso infiero por lo que corean desde el jardín;

– Cerebros, cerebros frescos, paga tus deudas, morosooooo…

Menuda estampa, incomunicados y con el jardín lleno de zombies acreedores que quieren lo que es suyo.  

    De repente, se hace la calma, cesa el ruido. Me asomo por la mirilla y no veo a nadie. Probablemente se hayan ido a extorsionar al vecino, también endeudado hasta el ojete. Alguien tiene que salir de la casa para pedir ayuda, sino tarde o temprano y cuando vuelvan, acabarán entrando.

    – Ahmed, ¿no dijo tu madre que no llegaras más tarde de las 11?,

    – Hay zombies, señor, me da miedo.

    – ¿Pero que zombie ni que niño muerto?, venga hombre, tira para casa y cuando llegues, si es que llegas, pide ayuda. 

    Que cabrón he sido, para bueno, algo había que hacer. Le abro la puerta sin hacer prácticamente ruido, y sale nuestro héroe en busca de ayuda. En ese momento, se escucha una sirena bastante infernal y el ruido de un coche aproximándose; – ¡Ha llegado el bombero-torero, paga tus deudas moroso!… Con una velocidad endiablada el Cobrador del Frac se dirige hacia Ahmed. Pasa por encima de la criatura, frena y pone la marcha atrás, segunda pasada por encima del crío.

    – No te cebes con el chico, si con la primera ya bastaba.

    – Bueno, ¿algún otro voluntario? ¿Te animas Adrián?… 

    Ringggg, mi despertador suena machaconamente. Me encuentro en la cama y sudando como un cerdo. Gracias a Dios, ha sido una pesadilla. Qué loco me está dejando esto de la crisis. Me levanto a refrescarme un poco y me aseguro de que todo está bien. Mi mujer duerme plácidamente, ajena al infierno que acabo de vivir. Me dirijo a la habitación de mi hijo, también está fritísimo. Antes de cerrarle la puerta, escucho un sollozo. Me acerco a su cama y veo que esta tapado hasta arriba. Voy  a bajarle la manta un poco, se va a asfixiar. Empiezo a destaparlo cuando me doy cuenta de que está muy grande el jodido para tener 12 años. Aquí pasa algo raro… Le quito la sabana de un tirón y… ¡diosss mío, no puede ser, no es mi hijo, es Soraya Sáez de Santamaría! Me alejo de la cama dos metros, y la portavoz del PP en el congreso se incorpora medio cuerpo, como sentada en la cama y con una mascara desechable puesta que le tapa su morrito prominente, empieza a anunciar un nuevo paquete de medidas anticrisis el cual exige que Zapatero aplique. Esto no se lo deseo a nadie, menudo infierno. 

Vuelve a sonar mi despertador,  añora si que estoy despierto, más tranquilo y aunque me cueste olvidar esta noche, con el tiempo, estoy seguro que lo haré… 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s