Cuento contra cuento

Estos días asistimos a un gran debate de mentiras. Enfrentados, están por un lado los defensores de la libertad (esa palabra sobre la que caen tantas mierdas), y por otro los defensores de la propiedad intelectual, y cada uno expone sus grandes mentiras, para defender sus intereses.

Se utiliza la demagogia de forma tan flagrante, que te da la impresión de que los que discuten son medio tontos, nos hablan como si no supiéramos que nos mienten. Como ejemplos, he leído una columna de opinión en el que Rodríguez Ibarra defendía la copia privada, y lo consideraba similar a sentarse en un banco en el parque sin pagarle al fabricante del banco, cuando en realidad es algo comparable a fabricar un banco en casa copiando al que hay en el parque, cosa que supongo que también es ilegal. Por otro lado Muñoz Molina defendía que hay que pagar al compositor de las canciones, al igual que hay que pagar al productor de los tomates. Desde aquí reto a que intente hacer una copia de un tomate, a ver si le sirve.

El enfrentamiento se da entre personas que defienden sus intereses, y los ciudadanos deben posicionarse defendiendo los suyos. Para un ciudadano de a pie, que hace unos años se gastaba una media de 40€ al mes entre discos y alquiler de películas, y que ahora los aprovecha para unos cuantos cubatas más, la cosa debería estar clara: que jodan a los artistas y si les molesta la piratería que dejen de crear.

Si eres un artista sin talento, es normal que pienses que el único modelo en el que podías ganar dinero era como estaba montado antes. Sacabas la mejor canción del disco en la radio (gratis, un detalle curioso), la gente engañada se compraba el disco entero o el single, y a vivir de los royalties. El modelo de ahora requiere más esfuerzo para capitalizar el esfuerzo creativo, pero a los consumidores no nos importa que eso provoque que se dejen de sacar canciones, ya se han compuesto suficientes canciones a lo largo de la historia, y podríamos vivir de los remembers.

Imaginaos una huelga de compositores, ¿alguien la notaría? Por supuesto que seguiría habiendo gente que componga sin considerarlo un trabajo, y será mejor así, porque ya nadie volverá a dedicar dinero a pagar por las canciones. Es algo del pasado, como destinar dinero a la iglesia.

Por mi parte, tengo muy claro que no volveré a gastarme absolutamente nada en este tipo de materiales, porque, al igual que todos los implicados, sólo miro por mis intereses.

3 comentarios en “Cuento contra cuento

  1. estamos hasta los cojones de laspersecciones por internet. Que se reciclen los “artistas” y ofrezcan algo mas que estar sentados haciendo caja por cada canción que alguien utiliza o reversiona suyas.

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