Mi cuerpo vale una pasta

El diario fundamentalista El País publicó un artículo sobre la vida de uno de los pocos hombres españoles que había recibido un transplante de hígado en China, todo a cambio de 130.000€. Su actitud podría considerarse intorelable porque no puede garantizarse la procedencia del hígado que recibió (en el artículo se decía que en China vienen de presos ejecutados por el régimen socialista), y sin embargo para él era cuestión de vida o muerte. Su historial clínico le impedía ser candidato para los hígados de donantes en España, por lo que su viaje a China era su única esperanza de sobrevivir.

Óscar Garay, persona objeto del artículo

Lo que no entiendo es porqué en España se nos obliga a ser solidarios para que otros sobrevivan, y porqué nuestra supervivencia depende de la actitud desinteresada de otros ciudadanos. Cuando te estás muriendo el dinero deja de cobrar sentido. No para tus familiares que esperan con ansias que mueras para trincar, pero sí para ti. Cambiarías todo tu dinero por volver a estar sano. También somos muchos los que estaríamos dispuestos a donar nuestro cuerpo a cambio de dinero, y que no lo haremos de forma altruista. Somos conscientes de que nuestros órganos tienen un valor, y donarlos para hacer el bien, y más aún a una persona que no conocemos y podría ser una mala persona, votante del PSOE,  o incluso portero de discoteca, no nos interesa.

Los no donantes tenemos la sartén por el mango. Salvo que saquen una ley de donación obligatoria después de muerto, nuestros órganos se pudrirán con el resto de nosotros salvo que nos pongan la pasta por delante. El sistema sería sencillo:

Una empresa intermedia se dedicaría a la compra de órganos. Harían un estudio probabilístico de tus chances de morir en los próximos años, y te pagarían más cuanto menor sea tu esperanza de vida. Por ejemplo, un coquero de discoteca podría recibir más de 10.000 € por su cuerpo, porque la probabilidad de que su hígado y riñones sean aprovechados en menos de 5 años son muy altas. Una persona que por lo general morirá de viejo recibirá menos, en torno a 3000€, ya que siempre existe la posibilidad de una muerte prematura.

Esta empresa intermedia se acopiaría de cuerpos con el tiempo, que vendería a clínicas de prestigio, para pacientes adinerados de todo el mundo. Cada órgano podrían venderlo por un precio en torno a los 50.000€, siempre dependiendo de la necesidad del cliente y de su capacidad económica.

Estamos a tiempo de convertir España en una potencia mundial en el transplante, con un negocio que permitiría incrementar el valor intrínseco de cada persona, y que daría muchos puestos de trabajo, tanto directos como indirectos.

En un país en el que no se puede ganar dinero mediante el uso de tu cuerpo, ya que nadie te da empleo, al menos debería poderse hacer dinero vendiendo ese cuerpo a todas luces inútil.

2 comentarios en “Mi cuerpo vale una pasta

  1. Deberíamos de poder vender algún órgano nuestro por dinero. Los transplantes entre familiares deberían de estar también perseguidos, ya que al fin y al cabo, una y otra cosa son lo mismo, añadiendo el arraigo familiar en esta segunda práctica tolerada.

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