La venganza de Piqué

Los hechos son bastante claros. Gerard Piqué y su hermano Marc tenían el coche parado, que no estacionado, en el carril bus de la calle Trias Fargas. La Guardia Urbana de Barcelona le puso una multa y Gerard Piqué salió del coche encolerizado: «me tenéis envidia porque soy famoso», «me estáis multando porque vais a comisión, porque no tenéis dinero y os tenéis que llevar comisión», «esta denuncia va a quedar en nada porque llamo a tu capo y me la quita», «voy a hablar con tus jefes y se te va a caer el pelo», «sois unos chulos y os creéis los amos del mundo por llevar ese uniforme y multar a la gente», «esta multa la va a pagar tu padre», «me da asco vuestro trabajo y la Guardia Urbana es una puta vergüenza». Tras el altercado la Guardia Urbana ha denunciado a Piqué, que tendrá que declarar ante el juez por un delito de faltas, nada grave.

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También ha trascendido la disculpa posterior de Piqué en Twitter:

“Se ha exagerado mucho lo que dije pero, en cualquier caso, lo siento, me he equivocado y no volverá a ocurrir.” Analicemos esta frase. En primer lugar dice que lo que se está contando no es cierto, o al menos no del todo. En segundo, se disculpa de la misma forma que hizo el Rey Juan Carlos I, lo que parece una tomadura de pelo a todos los ciudadanos que cuando les ponen multas no pueden llamar al jefe de nadie para que se las quiten.

En cualquier caso, la noche no acabó ahí para el otrora talentoso Gerard, porque minutos más tarde publicó un nuevo tuit que no ha sido recogido por los medios de comunicación nacionales:

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Un amigo de la chica le pasó el número de teléfono, pensando que lo que quería era disculparse. Acto seguido, Piqué borró el tuit y tuvo una conversación whatsappera con la chica, de 18 años, y en base de a muchas faltas de ortografía y muchos emoticonos la convenció de que ella fuera a su casa para disculparse por su mal comportamiento. Una vez allí, le bastaron minuto y medio para tener a la chica sin bragas sobre el sofá, y dos minutos y medio más para haber terminado, y confesarle a la muchacha:

“Ahora ve y dile a tu padre que se atreva a ponerme otra multa”

En fin, al loro con Piqué.

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